Salidas

julio 26, 2007

…lo primero que trato de identificar cuando me encuentro en un lugar nuevo, son las posibles vías de escape. Si es un lugar cerrado, las diferentes salidas, ya sean puertas, ventanas y su cercanía. En un lugar abierto, donde se encuentra la mayor cantidad de gente, cuales son los lugares mas abiertos, donde se angostan, donde hay recovecos, que tipo de edificios rodean el lugar y bueno, otras variables mas.

Lo hago tan naturalmente, que hay veces que me sorprendo contando cuantas bisagras tiene una puerta o calculando el espesor del vidrio de alguna ventana, esto se debe básicamente a mi abuelo.

Desde muy chiquito, mi abuelo me llevaba a lugares nuevos y me pedía que le señalara las puertas, las ventanas, donde había más cantidad gente y cosas de ese tipo. Cuando ya era un poco más grande, me pedía que las contara y midiera.

Claro que hasta el momento que comenzó mi apprendistato él me lo fue mostrando en forma de juego.

Oreste, uno de los hermanos de mi abuela, tenía caballos de carrera, y estos estaban en una especie de granero que quedaba atrás de su casa. Una noche, mi abuelo me llevo a ver los caballos, me pregunto cuantas salidas tenia el establo, espero mi respuesta y me dijo –bueno, usa alguna– se dio la vuelta, salio del lugar y trabo la entrada desde afuera. No pasaron más de 5 minutos cuando nos reencontramos con mi abuelo en el techo de este lugar, recuerdo, verlo con los brazos cruzados, y con una sonrisa en la cara decirme, –vamos que la abuela hizo sopa y me pidió que compremos pan

Mi abuelo decía, –siempre que conozcamos las salidas, no podemos considerarnos encerrados-.

Recuerdos

julio 25, 2007

…todavía esta presente, aunque es difícil de percibir, el olor que reinaba en la casa de mis abuelos cuando ellos vivían, recuerdo mi infancia y como esperaba el receso escolar para instalarme en el pueblo, y pasar todo el verano rodeado de ese aroma.

Guardo los recuerdos de aquella época de tal manera, que si cierro lo suficientemente fuerte los ojos, casi puedo trasladarme hasta ese entonces.

Mi abuela, era una señora muy hermosa, elegante y delicada, dicen los que más la conocieron que era un tanto hosca, yo por el contrario recuerdo su dulzura. Me acuerdo como venia hasta la puerta de mi habitación a preguntarme si dormía, porque no podía esperar a que me levantara, recuerdo como aprovechaba cada oportunidad para poder tenerme en brazos, recuerdo los caramelos que escondía de mi abuelo para dármelos a mi.

Mi abuelo, era un hombre grandote, fornido, pero con cara de nene, siempre con una sonrisa dibujada en la cara, saludando a algún vecino, o subido en su bicicleta, en la que me llevaba a pasear. Cada vez que me miraba, se le llenaban los ojos de lágrimas y podía notarse como proyectaba mi vida a futuro con orgullo.

Ellos dos, fueron las únicas personas de mi familia que sabían mi secreto, mi abuelo, el portador de esa noticia, disfrutó mis primeros 8 años de vida, sabiendo que odiaría el día en que yo supiera mi destino.

Libertad

julio 24, 2007

…después de tantos años ha llegado el día en el cual tengo la opción de reclamar la libertad que se me viene prometiendo. Lamentablemente no es tan simple, yo se que el ser dueño de mi vida no será fácil, al fin y al cabo esta es mi vida, he tratado de combinarla con una ordinaria, pero creo que el verdadero yo, es este, el sicarii.

Hoy me encuentro en esta encrucijada, pero el problema es mucho mayor, realmente necesito desahogar estas memorias que cargo, y leer lo que tengo en mi cabeza. Espero de esta manera llegar a la mejor decisión.